Por Prof. María Esther Burgueño
PRESENTACIÓN.-
Antes que nada cabe suponer que todos cuantos leen este artículo conocen sobradamente el sentido de esta celebración, cuyo nombre significa “suerte” o “echar las suertes”.
El relato del libro de Ester tiene todo lo que necesita para ser atractivo: una historia de amor, un villano reconocible, un consejero sabio y la victoria de los buenos sobre los malos. ¿Cómo resistirse a una fórmula que ha hecho millonarios a tantos creadores de teleseries o de best sellers?
Imaginamos a Persia en todo su esplendor, al rey Asuero perdido de amor por los encantos de su concubina judía, al malicioso Amán intentando destruir a la comunidad, al prudente Mardoqueo desbaratando sus planes.
Vemos la virtud de la joven que ayuna antes de presentarse ante su rey con peticiones que intentan liberar a su pueblo. Presenciamos su victoria y el júbilo que sigue al ahorcamiento del mal consejero.
En el libro de Ester no se menciona directamente a Dios, pero sí se lo muestra a través de la intercesión de una mujer extraordinaria y el júbilo que ella produce.
SALPICÓN.
Es por ello que Purim es considerada más una festividad nacional que religiosa. Nada más fácil que imaginar o proyectar los múltiples intentos de exterminio de los judíos con las oscuras intenciones de Amán. El pueblo de Israel se salva.
Es también relevante que en la celebración las mitzvot reproduzcan la esencia del episodio en sí:
•Ayuno previo
•Lectura de la Meguilá Ester, a toda velocidad y con matracas u otros instrumentos que impidan que se escuche el nombre de Amán.
•En la mañana de Purim se visita a amigos e incluso a aquellos que no son tales llevando dulces.
•Este gesto se amplía significativamente con la obligación de dar donaciones a los pobres para que nadie sea privado de festejar por razones de carencias.
•Banquete festivo con autorización para los varones mayores de beber hasta no poder distinguir el nombre de Amán y Mardoqueo.
•Y, como manera de expresar alegría, se puede comer unas buenas “orejas de Amán” e incluso disfrazarse, no solo los niños, sino, en algunos casos, hasta el celebrante.
CUPLÉ.
Muchas veces los días de guardar preceptuados por la religión o la tradición tienen carácter trágico, evocativo, reivindicativo.
Esto se debe, obviamente, a que el pueblo judío ha sabido de exilios, diásporas, persecuciones y exterminios desde sus orígenes. Así Iom, va seguido frecuentemente de conmemoraciones dolorosas o reflexivas.
Purim es una celebración de victoria, una en la cual los enemigos son desbaratados por la prudencia de una hermosa mujer. Por ello se dice que es la más alegre de las festividades judías.
En un intento sincrético de aproximar las festividades de la comunidad judía en la diáspora, a las de la comunidad en la que esta se integra, se llama a Purim el Carnaval judío.
A esto contribuye sin dudas la coincidencia del “mes duodécimo, que es el mes de Adar, a los trece días del mismo mes, cuando debía ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, sucedió lo contrario; porque los judíos se enseñorearon de los que los aborrecían»con el mes de marzo del calendario gregoriano, en el cual, especialmente en Uruguay, continúan con entusiasmo los festejos carnavaleros.
A fuer de honestos esta comparación no se sostiene.
Dice Barrán en la Historia de la Sensibilidad en el Uruguay, tomo I, la Cultura bárbara que“el Carnaval no tenía límites temporales fijos ni resultaba sencillo suspenderlo (…) En pleno Sitio Grande (1845) de Montevideo (…) hubo humor, regocijo y los accidentes de siempre debidos a “las torpezas del juego”. Lo lúdico era para esta sensibilidad un aspecto irrenunciable de la vida.
El Carnaval fue y es la fiesta de los oprimidos: “criados, sectores populares, marginados, locos, niños, jóvenes, mujeres. Por eso las autoridades de la sociedad, los ancianos, el clero “los devotos, los políticos, los “ricos”, llaman “bárbaro” al Carnaval y procuraban civilizarlo.”
Son datos circunstanciales, entonces, los que conectan las dos festividades. El regocijo, la actitud lúdica, la fiesta del marginado y el oprimido que, por una vez, derrotan a los poderosos. Y el prestigio de lo que afirma la vitalidad es incontrastable.
RETIRADA.-
Podemos entonces contactar las dos tradiciones a través de cierta azarosa coincidencia temporal, el ánimo festivo y el uso del disfraz.
Respecto al disfraz el Carnaval tiene, desde el siglo XIX una rica tradición en nuestro país, en su sentido más simbólico de “encarnar” a otro personaje, dejar de ser quien se es. Como dice Joan Manuel Serrat en Fiesta: ”Por una noche se olvidó que cada uno es cada cual”. Ese ocultamiento, la “mascarita”, permite actuar desde cierto anonimato, permite adoptar costumbres diferentes a las que la norma supone para el ser que exhibimos socialmente. De ahí el uso del verbo “caretear” que hacen los adolescentes para referirse a la hipocresía.
El disfraz es un recurso radicalmente teatral, de despersonalización, más cuando incluye la máscara.
La transculturación de Halloween ha añadido un evento de difusas raíces para nuestra sociedad que también es marcado por el disfraz.
En Purim el disfraz no solo es gozo y celebración. Desde una raíz más profunda quizás evoque el “disfraz” de Mardoqueo cuando conoció el decreto de Asuero. El de Esther, que vistió de reina y se adornó en todo su esplendor para convencer al Rey de que cambiara su ánimo. Muy otro era su sentir ante la amenaza a su pueblo.
Pero los disfraces fueron eficaces y la liberación del oprimido se logró.
Por eso Purim es particularmente actual. Porque la amenaza de la persecución no es una historia antigua sino una realidad terrible y permanente.
Por eso hay que reflexionar, dar, celebrar y defender el derecho de existencia de los hombres todos, en cuanto tales.
Purim Sameaj
Prof. María Esther Burgueño1“Y Amán dijo al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino; sus leyes son diferentes de las de todos los demás pueblos, y no guardan las leyes del rey, así que no conviene al rey dejarlos vivos.» (Ester 3:8)2 Ester 9:22 como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y para enviar porciones cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres.3 Ester 9:17 Esto fue en el día trece del mes de Adar, y reposaron en el día catorce del mismo, y lo hicieron día de banquete y de alegría.
Purim: ¿El carnaval judío?
06/Mar/2015
Prof. María Esther Burgueño, para CCIU